¡Bienvenido a Bélgica! Te vamos a mostrar cómo conocer la mágica Brujas en un día.
Para sentir Brujas no hay que ser demasiado sibarita. Esta ciudad flamenca del norte de Bélgica es, sin duda, una de las más pintorescas ciudades de toda Europa. Los hay que la llaman “ciudad de cuento”, por su arquitectura y sus paisajes pictóricos. Otros, “La venecia del Norte”, por la cantidad de pequeños canales que envuelven la ciudad. Pero todos coinciden en que es una de las grandes riquezas de Bélgica, por lo que si vas a este país, Brujas es un destino que no te puedes perder.
Una ventaja de ir, es que con una excursión de un día -o incluso medio- te da de sobra. Brujas es muy pequeño, es una ciudad-pueblo, en la que el casco histórico se recorre rápido y fácilmente, en especial porque está lleno de turistas en cualquier época del año, y eso imposibilita que te pierdas.

Llegar hasta Brujas
Brujas vive principalmente del turismo, por lo que el acceso hasta la ciudad es muy sencillo. Puedes ir en coche y en tren. Si dispones del primer medio, tendrás varios parkings disponibles para ti. En ellos, podrás dejarlo durante todo el día por un precio bastante competitivo y mucho más económico que el que encontrarás en los aparcamientos del centro de la ciudad.
Si coges el tren, desde Bruselas, Amberes, Gante, etc. tendrás una escasa hora hasta llegar, y vendrás muy cómodamente, por lo que esta es la opción que te sugerimos.
Ruta monumental
Por su global aceptación turística y por experiencia propia, hay una ruta que, al seguirla, consigues atraparte por Brujas sin dejarte ningún recoveco. Te proponemos la siguiente:
Al llegar a la estación empezarás a darte cuenta de que aquí el idioma predominante ya no es el francés, sino el inglés y el flemish. Si es fin de semana y tienes suerte con el tiempo, frente a la estación y de camino hacia el centro histórico, encontrarás un bonito mercadillo a pie de calle repleto de artilugios, antigüedades y demás descubrimientos. Lo rodea la propia naturaleza y el sonido del río, por lo que es muy gratificante.
Continuando por las calles, llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora, se trata del segundo edificio de ladrillo más alto del mundo. En su interior se encuentra la famosa escultura de la “Madonna y el niño” de Miguel Ángel. Asimismo encontraremos impresionantes pinturas y otras figuras de gran valor. Por lo que el valor cultural y escultural de esta iglesia no es tontería.

Cerca, se encuentra también la Catedral de San Salvador. Es especialmente llamativa porque durante los años ha ido cambiando de estilo arquitectónico, adquiriendo tintes de diferentes estilos.
Llegamos a la Grote Markt (Plaza del Mercado), que es el centro neurálgico de la ciudad. Corazón del antiguo burgo comercial, es también una de las muestras más sublimes de gótico. En esta misma plaza encontrarás también el Juzgado Provincial y el impresionante Campanario de Brujas.
El Campanario fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es uno de los mejores miradores de la ciudad. El edificio, en su tiempo, sirvió de mercado, archivo y torre de vigilancia. Puede subir hasta la torre, aunque no está diseñada para cualquiera. Para alcanzar el tope de la torre hay que subir 366 escalones. Arriba, encontrarás el carrillón, compuesto por 35 campanas, es uno de los más antiguos de Europa (siglo XVII).
También en el entorno de la Grote Markt se encuentra el Historium, uno de los mejores museos históricos del mundo. Te sumerge en pleno siglo XV a través de impresionantes imágenes 3D acompañadas de efectos sonoros y olores.
Casi contiguas, frente a la plaza del Mercado está la plaza del Burg, cuyo principal atractivo es el edificio del Ayuntamiento, y a su lado, la Basílica de la Santa Sangre. Verdaderamente llamativa y curiosa, esta Basílica se encuentra en una esquina de la plaza, su arquitectura es muy belga, y por tanto muy ornamentada. En ella se encuentra una reliquia de la Santa Sangre, que está abierta al ojo del turista todos los viernes del año y todos los días entre el 3 y el 17 de mayo.
La Brujas de canales
Sin duda es un delito irse de Brujas sin pasear por sus canales. Si bien es cierto que los monumentos son bastante llamativos, lo realmente bello de la ciudad es descubrirla caminando al borde de estos riachuelos que tiñen la ciudad entera, o perderse en ella. Si quieres un consejo para terminar tu ruta por Brujas, es que cojas un pequeño bote turístico, que no te costará más de 7 euros, y pongas rumbo a los canales de Brujas. Es una ocasión muy singular e irrepetible la posibilidad de conocer la ciudad sobre una barca y a lo largo de sus ríos. Una audioguía te explicará todo lo que ves a tu paso en tu idioma, y además, verás a un individuo que ya es un atractivo en sí mismo en esta ciudad: el perro de la ventana.

¡Buen viaje!
Y que mejor manera de disfrutar de esta ciudad de ensueño que en uno de nuestros tours:
