Normalmente pintan los vuelos de Ryanair y de todas las otras compañías low-cost como un auténtico infierno.
Los asientos son pequeños, no hay espacio para las piernas, las azafatas son feas y bordes, no puedo viajar con mi maleta, hace falta el billete impreso, no tienen asientos asignados etc,etc…
En parte es verdad… de hecho el presidente de Ryanair ha llegado a decir públicamente que iban a cambiar su política basada en “hago lo que quiero porque soy el más barato” a “sigo siendo el más barato y voy a intentar caerte bien”.
Si tengo que ser honesto, siempre he preferido la vieja política de Ryanair, la de “si te gusta bien, si no te vas en bus”.
Lo siento mucho para los que piensan que ya se ha barbarizado la aviación mundial, pero he tomado cientos de vuelos low-cost y he aprendido a disfrutarlos como si fuera un viaje en limusina. Aquí os dejo algunos consejos para viajar con ryanair y otroas compañias low-cost en toda comodidad.
1. Llego con tiempo
Todos estamos muy atareado, e intentamos llegar siempre rompiendo el minuto. Yo he llegado muchas veces pasando el control con las azafatas de tierra que me regañaban, tras correr por los pasillos kilométricos de la T1 de Barajas y pedir perdón a todo el mundo por saltarme la cola del control gritando con las manos levantadas “Mi vuelo sale en 5 minutos”.
Últimamente he cambiado mi manera de viajar, y tengo que decir que lo disfruto más. Salgo con bastante antelación, así no me pongo nervioso:
- si hay un atasco justo de camino al aeropuerto.
- si en el aeropuerto hay una cola de 1000 personas en el control y hay solo dos barreras abiertas.
- de si la pasajera que está justo delante de mí en la barrera del control se le olvida quitarse las botas, el cinturón, la chaqueta, los pendientes, el collar, la peluca y las tetas postizas…
- Personas que siguen llevando en las maletas litros de vinos y cervezas (y ya son 10 años que quedaron prohibidos).
Ahora… tampoco hago como mi madre, que quiere estar en el aeropuerto 2 horas antes “por si acaso”.
Yo lo cálculo de esta manera:
– Si el vuelo sale a las 10h, el cierre de puertas es a las 9:30.
– Si estimo necesarios 30 minutos para llegar al aeropuerto, le sumo 50 minutos de imprevistos.
– Si es hora punta, le sumo hasta 70 minutos.
Así que intento salir hacia el aeropuerto a las 8:10. (7:50 si en hora punta).
Resumiendo:
– Salgo a las 7:50 (o a las 8:10).
– Llego como muy tarde a las 8:40
– Cruzo el aeropuerto, los controles varios y a las 9:00 estoy delante de la puerta de embarque.
Suelo llegar sólo con 30 minutos de antelación respecto a la hora del cierre de puertas, cosa que me permite pasar por la tienda y echarme perfume gratis o abrir el laptop y escribir algún artículo chorra como este.
Al mismo tiempo disfruto viendo la gente en la cola del control que se pone nerviosa, porque piensan llegar tarde y no saben que la hora del cierre del embarque que suelen anunciar nunca es la hora de cierre, sino la hora de abertura.
2. Viajo ligero
Lo hemos dicho millones de veces y no queremos repetirnos… ya puedes encontrar consejos por aquí:
La gente no quiere aprender, y cada vez que vuelo me encuentro con gente que viaja con maletas enormes y se pone a discutir con las azafatas de tierra que no entiende porque no puede subir con una maleta que mide un porrón al avión, y les parece inaceptable que tengan que abonar 40 euros más.
Para empezar, si compras un trolley, ¡comprueba las medidas!
Pero si de verdad quieres evitar problemas viaja con mochila, porque es bastante menos probable que te pongan la etiqueta para embarcar la maleta abajo.
Yo tengo un trolley convertible… y puedo viajar semanas ¡sin necesitar nada más!
3. Subo por último al vuelo
Me trae “buena suerte”. Si alguien llega más tarde que yo le dejo pasar. Yo siempre quiero ser el último en subir.
4. Elijo mi asiento
Es consecuencia directa del punto anterior: si subo por último tengo el privilegio de elegir el asiento.
¿Por qué? Así puedo elegir el asiento en donde sentarme. En cuanto entre por la puerta, mientras la gente se pelea para dejar su maletote en el espacio, yo miro por la fila 16-17 que suelen ser las filas de emergencias del Boeing 747 (el avión estándar de Ryanair). Las filas 16 17 ahora las venden como un extra en el check-in de muchas aerolíneas, y suelen quedarse vacías… pero no pueden quedarse vacías. Así que puedes decirle a las azafata si te puedes sentar allí y tranquilo que te dirá que ¡sí! O sentarte allí directamente y nadie te dirá nada.
Además, si el avión no está completo (en caso de Ryanair), las filas 3 y 4 subiendo por la puerta delantera, y las filas 27 y 28, subiendo por las puertas traseras, suelen estar vacía.
Todo lo anterior no vale si hay una chica guapa y su asiento al lado está libre. Un vuelo de 1 o 2 horas suele ser lo mejor para ligar, porque ¡no te puede escapar!
A lo mejor es por esto que empezaron a asignar los asientos.
5. Esconde tu maleta
El problema de subir el último es que puede que ya no haya sitio para más maletas en el avión, así que van a intentar poner un ticket a tu maleta para embarcarla abajo, por lo que puede que pierdas 20 minutos en tu aeropuerto de llegada para recuperarla, o que incluso te la pierdan.
Para evitar esto normalmente intento esconder la maleta, o si tengo el trolley convertible que se vuelve mochila me la subo a los hombros.
Sólo 1 vez me cazaron hasta ahora… y desde que tengo el convertible ¡casi ninguna!
Si cuando ya estás en el pasillo del avión tienes problemas para poner la maleta, es suficiente que le mires un poco a la azafata con ojos perdidos. Ella para evitar ser la responsable del retraso del despegue del avión podrá elegir entre las siguientes opciones:
- coger cualquiera mochila o abrigo que están en el maletero y dárselo a sus propietarios, para que lo pongan debajo del asiento.
- poner tu maleta en un espacio que mantenían cerrado para problemas de último minuto.
- poner tu maleta en su espacio.
- poner tu maleta detrás de la última fila de asientos (¡siempre está libre!).
- mandarte a tomar por saco.
6. Disfruta del vuelo y de las vistas
Si estoy al lado de la ventanilla, si viajo por el día y si no hay nubes… me paso horas mirando por la ventanilla disfrutando de la vista de pájaro: me encanta ver el urbanismo de la periferia de las ciudades de salida, me pongo a adivinar las ciudades que estamos “sorvolando” (al llegar a casa compruebo en flight radar). Admiro la costa y las islas, disfrutando del chute de adrenalina que tengo al pasar cerca de los Alpes nevados, pensando que mi vuelo podría estamparse allí como en la película “Alive”.
7. ¡Duerme!
En muchos casos lo consigo… y es lo mejor. Si tengo sueño intento elegir y sentarme en una fila de asientos totalmente vacía… pues no me corto lo más mínimo y me da igual que piensen… Que hace este joven de traje que actúa como un vagabundo. Es decir levanto los apoya-manos, me quito los zapatos, me pongo la americana de cubierta, un jersey como almohada… y a dormir. Es la mejor manera para que el vuelo pase en ratito.
8. Baja el último
¡No tengas prisa! Todo el mundo al aterrizar se pone nervioso como si estuviera en el metro. Sigue durmiendo si lo consigues, y quédate sentado hasta que la gente de la fila delante de ti haya salido.
Así como no entiendo a la gente que hace la cola para subir al vuelo, no entiendo porque tienen prisa de bajarse cuando están en la fila 20 y tienen unas 100 personas que van a salir antes que ellas sí o sí.
Si estoy en el pasillo y el de mi lado quiere salir, me hago el tonto, y cuando ya le dejo pasar no tiene sitio en el pasillo… así que al final se queda sentado.
Pues nada, creo que he terminado con este artículo, y mi vuelo está a punto de aterrizar, así que espero que puedas seguir estos consejos y disfrutar de los vuelos low-cost como nunca hayas hecho…
Y no te levantes cuando aterriza el avión, ¡disfruta para enviar mensajes!
